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13 de junio de 2011

Valencia, al borde de la guerra civil por las putas Fallas

Renata Mascato - Enviada especial

LA SOCIEDAD VALENCIANA se encuentra al borde de la guerra civil por las putas Fallas. La tensión acumulada durante años entre los detractores de la insoportable festividad y aquellos que dicen vivirla profundamente, ha alcanzado niveles prebélicos.

Los ánimos se exacerbaron poco despúes de que la Comisión de Cultura y Folclore de la Unión Europea, declarase esta celebración Fiesta Infumable Clase A. "El carácter netamente aberrante y lumpen de las Fallas, su exaltación de la fealdad y el ruido, y su discurso memo, hacen que esta manifestación cultural se lleve la palma en términos de infumabilidad", dijo el Comisario Cultura de la UE, Delori Dieltiens.

Las reacciones no se hicieron esperar. "Decir que las Fallas son infumables es un insulto al pueblo de Valençia y a toda España", dijo Porky, un empleado de la ITV de Pobla de Farnals y líder de la milicia profallera PERELSAC, a quien se implantó una jeta de gorrino tras estallarle un masclet en la cara hace dos años.

"La gente que viene de todo el mundo a disfrutar de esta mierda tan nuestra lo hace por voluntad propia e incluso repite", declaró el mecánico con cara de cerdo, escoltado por dos sucias falleras, también con bigote, y armadas con morcillas.

En el bando contrario, Pilar Meilán lidera un movimiento clandestino sin nombre. "Somos minimalistas", nos dice en un soportal del barrio antiguo de la ciudad, donde se imprimen crípticos panfletos en verso reivindicando "la lucha silenciosa" contra la fiesta fallera y su entorno.

"Nosotros gritamos así", comenta su lugarteniente, Alfons, abriendo la boca en silencio hasta desancajar la mandíbula y mirando a esta redactora como diciendo, ¿comprendes?. "Responderemos a su ruido con un silencio atronador que, por tanto, no es un silencio como taël", aclara.

A tan sólo dos semanas del inicio de Las Fallas, ya se han producido las primeras escaramuzas entre uno y otro bando.

Al grito de "¡Ieee!", un grupo de exaltados de PERELSAC, integrado por cinco labradores y una gorda sin sostén, lanzó berengenas y petardos contra varios viandantes por el mero hecho de ir por la calle sin hacer ruido.

Los silenciosos, por su parte, irrumpieron haciendo mimo alrededor de la mesa de un restorán donde una asosiasió de gárrulos falleros cagaba y comía en desordenados turnos.

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha llamado a la calma, y ha pedido a falleros y antifalleros que dejen de hacer ruido y silencio, respectivamente.

(En la imagen, un militante de PERELSAC con indumentaria de camuflaje).