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13 de junio de 2011

Se suicida tras eyacular millones de españoles provocándoles la muerte


Gulliver Espronceda - Oviedo
EL CADÁVER DE EURICO REVILLAGUIGEDO Y BLAS, de 17 años de edad, fue hallado ayer en un monte cercano a la localidad de Llanes, un año después de masturbarse y tirar al retrete a su entera progenie de aproximadamente 600 millones de espermatozoides. Según la policía forense, el fallecido estaba decidido a acabar con su vida, acción que postergó hasta la conclusión de su extensa carta de despedida.
“Mi acto salaz y execrable ha costado la vida a millones de nuestros compatriotas”, dejó escrito el joven en el preámbulo de su amarguísima carta, donde describe la angustia de acabar para siempre con aquella infinitud de células haploides.
En la carta póstuma de 5.809 folios, el joven patriota se lamenta de su “escaso carácter” y se despide de Jacinto, Pilar, Abelardo, Guillermo, Sonia, Eva, Curra, Panchito, Jonás, Gumersindo, Liberto, Mario, Eulalia, Philleas, Juancho, Perceval, Greta, Heriberto, Manolo, Esther, Elisa, Xavira, Katia, Genoveva, Francis, y un inabarcable etcétera de inocentes espermatozoides.
En la elegíaca carta dedicada a su fallecida parentela de inquietos flagelados, Eurico los imaginaba “en un futuro no muy lejano” participando activamente en el desarrollo de la ciencia y ocupando cargos de más o menos responsabilidad.
“Os amo a todos por igual”, dejó escrito Eurico, torturado por la memoria del gutural rugido del wáter en el momento de succionar la eyectada emulsión de células, plasma seminal y agua azulada. También se disculpó de sus padres, abuelos y hermanos por el “abominable acto de traición cometido contra los Revillaguigedo y Blas”.