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13 de junio de 2011

Dejan en libertad al español detenido en EEUU con doce quilos de Afuega’l Pitu en el recto

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Anabel Zazaza - Coria EL CIUDADANO ESPAÑOL Ysolino Carmona salió ayer de las dependencias judiciales del aeropuerto de Newark, en el estado de Nueva Jersey, tras determinarse que las cuarenta bolas que portaba en el recto no contenían ninguna sustancia estupefaciente, como se había sospechado inicialmente, sino queso.

“Doce quilos de afuega’l pitu, mayormente encargos”, dice el recién liberado Carmona, de 34 años de edad y residente en Jersey City desde hace nueve. El gallego desató todas las alarmas después de que un perro de aduanas le ladrara violentamente en el momento de recoger su equipaje.

Tras la insistencia del can, un agente le preguntó si llevaba algún alimento, extremo que el coruñés negó. “La cosa empezó a torcerse cuando el perro se puso a olisquearme los pantalones”, comenta. “En ese momento supe que esos cabrones me iban a decomisar el queso”.

Carmona dijo a este periódico que había intentado pasar el queso asturiano por la aduana estadounidense en otras ocasiones pero que siempre se lo habían detectado por su fuerte olor, de manera que había decidido “llevarlo en el culo”.

El gallego confesó a este periódico que la noche antes de embarcarse en el avión metió los 12 quilos de Afuega’l Pitu en preservativos a razón de 300 gramos unidad y que se los tragó uno por uno tras mojarlos en aceite de oliva. “Eran encargos, por eso traje tanto”, insiste.

Tras detectarle las cuatro decenas de bolas blancas en el recto los agentes le leyeron sus derechos y le sometieron, según él, “a las vejaciones propias de una situación de estas características”.

“Es normal que te peguen un poco, o al menos eso creo”, dice resignado mientras quita la nieve de su automóvil.

Según un portavoz de Port Authority, la empresa interestatal que gestiona los aeropuertos de Nueva York y Nueva Jersey, no se va a presentar ninguna demanda criminal contra Carmona, más allá de decomisarle los quesos.

“Lo peor de todo es que me los habían pagado por adelantado y ahora voy a quedar fatal”, comenta. “Seguro que esos cabrones de aduanas se están poniendo las botas ahora mismo”.