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13 de junio de 2011

Una docena de octogenarios llaman «hijoputa» a su párroco en plena misa

ancianos

“A mí me da lástima, pero creo que el padre no ha obrado bien”

Sócrates Carbonell - Plasencia

DON FÉLIX JIMÉNEZ, de 81 años de edad, lideró el pasado domingo un motín contra el párroco de la Iglesia de San Martín, en Plasencia. Al parecer los vecinos de esta localidad extremeña llevaban meses de ira acumulada por el escaso tiempo que el sacerdote hondureño Serafín Dualde, de 23 años de edad, concede para la oración colecta.

Cuando el sacerdote se disponía a emprender la primera lectura del Viejo Testamento, Jiménez gritó ante la perplejidad de todos: “cállese un poco la boca, hombre”.

“Siempre hay algún niño que llora o que se porta mal”, dijo el sacerdote, que tres días después del incidente seguía visiblemente afectado. “La verdad es que esto jamás me lo hubiera esperado”.

Al parecer el padre Dualde titubeó durante unos instantes en el altar de la iglesia románica sin saber qué hacer y se dispuso de inmediato a reanudar la lectura, momento en que la docena de ancianos allí congregados empezó a gritarle y a insultarle.

“Bueno, bueno”, dice el sacerdote llevándose las manos a la cabeza y sin dar crédito a la insubordinación de los catorce ancianos que conforman su rebaño. “¡Hasta me llamaron hijo puta!”

En el placentino barrio de Gabriel y Galán persiste una obstinada unidad en contra del párroco centroamericano, que ha ido de puerta en puerta para pedirles que vuelvan a la iglesia.

“Es que siempre hace lo mismo, te pones a orar y te corta”, asegura indignada Isidora Barahona Fiz de 92 años de edad. “Que se arrepienta él y que aprenda”.

“A mí me da lástima, pero creo que el padre no ha obrado bien”, dice Doña Trinidad Bierzo, de 89 años. “No puede ser que nos invite a la oración y a los diez segundos se arranque con las lecturas, cojones”.

Según la ordenación del misal romano, el periodo de oración colecta debe ser de “un rato” durante el cual todos, feligreses y sacerdote, deben permanecer en silencio.