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13 de junio de 2011

TRIBUNA ABIERTA: «Sé que te gusto pero, ¿sabes qué? ¡No pasa nada!»

«Sé que te gusto pero, ¿sabes qué? ¡No pasa nada!» por Covadonga Müller

13308 CNNAYER POR LA TARDE FUI AL TEATRO con Eurico y unos amigos, y volví a sorprender al bueno de Ricardo mirándome el escote. Lo que quiero contar aquí hoy es lo siguiente: ¡no pasa nada! Estas cosas suceden y, en el caso referido, no creo que deban interpretarse como un acto de deslealtad de Ricardo hacia su viejo amigo. Y tampoco lo sería de ti, sea cual fuere tu edad o estado civil. Permíteme enfatizarlo: está bien, ¿vale?

Para empezar, nadie es de piedra. Y, sí, las personas somos dueñas de nuestros actos, pero aceptemos que quizá no lo seamos tanto de nuestros pensamientos. Supongo que si yo fuera un hombre también miraría los pechos de las mujeres y concretamente los míos.

Así que dejémoslo ahí. ¿O vas acaso a rasgarte las vestiduras por esa erección fortuita? ¡No, por Dios! Debes saber, y esto me parece fundamental, que tus deseos son una bendición, no una cruz. Por lo tanto, si llegaras a imaginarte, pongamos, que me agarras una nalga en el ascensor clavándome un dedo en el sobre ano, o que me entrego a ti en el campo durante una jornada de caza —por mencionar dos circunstancias al buen tuntún—, no debes sentirte mal. ¡O sea, culpabilidad cero!

Todo esto que aquí expongo se lo di a entender a Ricardo subliminalmente (tos-jadeo). Ricardo es íntimo nuestro y además, está súper enamorado de Elvira, un cielo de mujer aunque quizá no muy atractiva, lo cual aclara bastante todo este galimatías. Por eso me parece lógico e incluso sano que os imaginéis cosas de índole tabú en general y otras más concretas a cuatro patas.

En resumidas cuentas, siempre y cuando tengamos claro que el único hombre con el que me voy a ir a la cama es Eurico, podemos ser todos amigos y tener una relación súper sana basada en que te la autocasques pensando en mí.