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13 de junio de 2011

Obama solicita al Congreso de EEUU que no lo deporte hasta que cumpla su programa

Obama somber

Chucho Sepulcre/Dersu Uzala – Monrovia/Washington

BARACK OBAMA PIDIÓ ayer al Congreso de los Estados Unidos que retrase su expulsión del país hasta que concluya sus primeros cuatros años en la Casa Blanca, y solicitó ser deportado a Liberia y no a México, tal y como dicta la orden de expulsión irrevocable emitida por una impresora láser del gobierno sin que nadie se haya hecho responsable de ello. “Sólo pido que me dejen cumplir mi parte del pacto con el pueblo estadounidense”, dijo el actual presidente ante la Cámara de Representantes.

El líder del mundo libre compareció en el congreso custodiado por los mismos agentes de inmigración que días antes irrumpieron en el Despacho Oval mientras mantenía una entrevista con el vice premier británico Nicholas Clegg sobre la financiación de la guerra en Afganistán y la crisis crediticia en Europa, entre otros asuntos.

“Fue muy desagradable”, dijo Clegg, que intercedió por el presidente llegando incluso a encararse con uno de los agentes del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, en sus siglás en inglés). “Le dijeron que le quedaban quince días para abandonar el país, pero de muy malas maneras además”.

Mientras los abogados de Obama tratan de ganar tiempo para retrasar la deportación, el Comandante en Jefe y persona non grata de las Fuerzas Armadas estadounidenses, procura hacer una vida “lo más normal posible”, y ha pedido a su gabinete que adelante todo el trabajo posible.

“La administración tiene una serie de automatismos diseñados específicamente para dar por culo”, dice a El Garrofer la gorda infame del Departamento de Estado, Martha Gonzales. “Por lo general no tienen consecuencias, pero si no miras el correo y se te empiezan a pasar plazos de cosas puedes acabar ganando un millón de dólares y no enterarte, o con un pene en la tráquea, según el caso”, asegura. “Las consecuencias son impredecibles”.

Gonzáles admitió que el estatus del Presidente no presenta ninguna anomalía a priori. "Tiene el pasaporte, número de seguridad social y partida de nacimiento en regla", dijo. “Pero los términos de la orden de deportación son los que son”.

“Mejor no menearlo”, dijo la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton. “En todo caso, Barack gozará en Monrovia del mismo apoyo que tuvo en Washington”.

El líder de la minoría republicana en el Congreso, Eric Cantor, dijo que "en un estado de derecho la ley se aplica a todos de la misma manera". Cantor se lamentó de que el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos haya durado tan poco. “Lo único positivo que podemos extraer de todo esto es que su final haya sido más dramático que trágico”, dijo. “Hoy por hoy sigue sin tener disparo alguno en la cabeza, y eso es bueno”.

La presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, celebró que el presidente Obama haya elegido Monrovia para vivir sus años en el exilio. Por su parte, el presidente mejicano, Felipe Calderón, asegura respetar la decisión de su colega, y dijo que Obama siempre tendrá abiertas las puertas de México.

“Si finalmente elige nuestro país será tratado con todo cariño y el respeto que merece durante los meses de vigencia de un visado de turista normal”, aseguró. “Pero si se le pasa el plazo , no garantizamos que nuestros agentes de aduanas no le llamen putito”.