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13 de junio de 2011

Un señor intenta hablar como un lugareño y no le entienden

beret "Hace un día para destetar hijos de puta, pues."

Gerardo Finkelkraüt - Logroño

NADA MÁS ENTRAR en el bar Ubaga de la localidad riojana de Ojacastro, Ismael Barahona Ortiz, de 32 años de edad, se quitó su boina y dijo “epa, pues”. Los tres parroquianos de la pequeña taberna rural y el propio camarero se le quedaron mirando extrañados.

Ismael, que pasó brevemente por esta localidad de la Rioja Alta durante un tour gastronómico con su mujer, se acercó a la barra frotándose las manos y tras pedir “un trasto” (?) comentó en voz alta y al tendido, “órdiga, hoy el grajo vuela bajo, pues”.

Tras la pretendidamente castiza observación del tiempo, uno de los tres clientes del bar se marchó sin decir nada, los dos restantes resoplaron y el camarero le preguntó, “¿a ti qué te pasa?”.

Ismael se depila las cejas regularmente y cree que en la España rural hay que esforzarse en ser reconocido por los locales como uno más para evitar complejos y recelos. “La mejor forma de acceder al corazón de esta gente es dominar sus claves idiomáticas”, dice este vecino de la localidad madrileña de Aravaca. "Parece complicado, pero acabas dándote cuenta de que es sota, caballo y rey".

“Con soltar un par de refranes y decir pues al final de las oraciones, les cambias el chip totalmente”, comenta ya de regreso a su entorno urbano.

Su mujer, sin embargo, asegura "pasarlo fatal" cuando a él e da por hablar como un aldeano de toda la vida. “Lo peor fue cuando entraron unos americanos en el bar Ubaga y el camarero se puso a charlar con ellos en un inglés perfecto”, comenta. “Mientras Ismael estaba en el cuarto de baño le oí decirles que mi marido era un fucking asshole”.

Ismael pasó brevemente por esta localidad de la Rioja Alta durante un tour gastronómico con su mujer.