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13 de junio de 2011

Una seta silvestre transforma a los inmigrantes ilegales en españoles

tricholoma_equestre_detailDos ejemplares de seta de los caballeros incautadas por la Guardia Civil.
Minglanilla - Jack London

Una familia de inmigrantes ilegales de origen rumano ha obtenido la nacionalidad española de manera automática tras ingerir un revuelto de tricholoma equestre, también conocida como seta de los caballeros.

La familia, integrada por un hombre y una mujer de 30 años, y cinco niños de edades comprendidas entre los tres y los nueve años, recogió los hongos el pasado jueves en un pinar próximo a la localidad conquense de Honrubia, y los consumió esa misma noche.

"Ha sido absolutamente insólito", dijo el cabeza de familia, Mathias Kinteanu, en un español impecable. "Estábamos pensando en volvernos a nuestro pueblo de Transilvania, pero ahora ha cambiado todo".

Jacinta Muérdagos, casera de la pensión donde se alojaba la familia centroeuropea, dio fe de este suceso. "A la mañana siguiente de comerse los hongos los críos bajaron por las escaleras cantando una jota", explicó Jacinta, que alojaba a estos inmigrantes desde hacía tres semanas. "Luego, cuando me pidieron sus documentos antes de marcharse, comprobé que se habían transformado en pasaportes españoles".

Jacinta procedió a relatar que cuando llamó a la guardia civil y dio la numeración de los documentos de los rumanos, le indicaron que todos los integrantes de la familia eran de Logroño.

Expertos consultados por este periódico, aseguran que la seta de los caballeros dejó de considerarse comestible desde hace unos años, después de que una familia española se levantara hablando en francés a la mañana siguiente de consumirlas.

La noticia de los Kinteanu se extendió como el fuego entre toda la comunidad inmigrante, que ha salido en masa al campo. El ministro del interior, Alfredo Pérez Rublacaba, ha organizado batidas de guardias civiles por toda España para retirar y destruir todas las tricholoma equestre de nuestros montes. "Es un trabajo frustrante", dijo el cabo Elías Rabanillo. "El monte está lleno de nigerianos y marroquíes que nos están ganando la batalla", relató.

"Logramos detener a una docena de ellos, y cuando procedimos a sacarlos del furgón salieron hablando catalán", dijo el sargento José Ignacio Ruecas Felipe. "¡Ya se habían comido las setas!"

Lamentablemente, la vaguedad del rumor ha provocado un sinnúmero de intoxicaciones por ingesta de especies tóxicas y alucinógenas que, a su vez, ha provocado una oleada de nuevos rumores. Se empieza a decir, por ejemplo, que una mujer uruguaya que estaba en el paro se convirtió en funcionaria vitalicia del INEM tras comerse una macrolepiota procera, aunque El Garrofer no ha podido confirmar ese extremo.