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13 de junio de 2011

Los documentos fagocitados por Francisco Caamaño carecían de valor

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"¿Tenéis un sugus?"

Chucho Sepulcre - Cee

Los documentos ingeridos por el Ministro de Justicia Francisco Caamaño, no tenían ningún valor. Este periódico ha podido saber que los papeles en cuestión eran simples folletos comerciales, recortes inservibles y un viejo diccionario; residuos, en fin, que fueron depositados en una caja de cartón por el personal de limpieza junto al despacho del ministro.

“Cuando pasé a recoger la caja para echarla al contenedor [la caja] había desaparecido”, dijo una empleada de la empresa Limpiezas Abad, que prefirió mantenerse en el anonimato. “No le di más importancia, pero me pareció curioso”.

Caamaño, que nunca ha negado haberse comido esos documentos, fue sorprendido en la madrugada del martes por un guardia nocturno en una zona boscosa del madrileño Parque del Retiro. “Estaba de cuclillas”, dijo a El Garrofer el sereno Osvaldo Raga. “Como me dijo que era ministro no le pegué, por si acaso, pero llamé a la patrulla”.

Los agentes multaron a Caamaño por defecación en vía pública o lo dejaron marchar. "Nos llamó la atención el calibre de la deposición", dijo uno de los policías. Tras redactar el parte, los agentes se llevaron la abundante caca hallada junto al titular de justicia en dos bolsas de basura. “Olía a tóner”, recuerda uno de los agentes.

Según el informe de la policía científica al que pudo tener acceso El Garrofer, era “una deposición fecal a tres tintas compuesta fundamentalmente de celulosa semidigerida, así como resinas, barnices y aglutinantes”.

Continúa el informe: “El análisis macroscópico permitió detectar medio lápiz marca standler; un clip amarillo; un folleto de Burger King; un fragmento de página de diccionario en el que se distingue la palabra sabañón, y al menos dos recortes de folio con el membrete del Ministerio de Justicia”.

El ministro Caamaño ha declinado hacer declaraciones al respecto. Sin embargo, el también gallego, ministro y raro, José Blanco, salió al quite calificando este suceso de anécdota sin importancia.

"Que se haya comido o no unos papeles es irrelevante", aseveró el humanoide. "Ese episodio no debe detraernos de asuntos de suma importancia como son la reforma de la administración de justicia, en la que Francisco [Caamaño] está realizando una labor muy destacada”.